Decía Turner como de pasada, que ritos de paso los había de muchas clases y una de esas clases la formaban los ritos de transición cosmológica, los que marcaban el paso del tiempo cósmico, de El Tiempo de toda la vida, del de antes de Einstein, digo. El caso es que cuando te dedicas a los ritos te das cuenta enseguida de que la cantidad de ritos de transición cósmica que se celebran al año es un sin vivir y un no parar de romería en verbena, sí, pero supongo estamos todos de acuerdo en que apoteosis como la navideña no la hay en todo el calendario, no, no... Ya sabemos todos la de pequeñas celebraciones que componen el ciclo ritual navideño. Sus "ritemas" son parecidos a los que componen otras festividades y especialmente otras transiciones cosmológicas: comida en abundancia, alimentos (o formas de consumirlos) propios del rito, canciones a deshora (la de las tiendas también cuenta), reuniones de parentela y cuadrilla, intercambio de regalos, decoración de imitación vegetal, etc. Quizá a la navidad le añadiría el detalle de las luces, que es característico de algunas fiestas invernales y lo diferencia de las tripadas de verano, y el de los belenes (porque árboles están incluidos en la decoración vegetal), que estos sí que son exclusivos.
Aunque a los fans de la vidilla ritual les encanta que las cosas transporten todo tipo de significados mágicos, los significados de estas cosas son bastante recurrentes y ligeramente aburridillos. Abstrayendo un poco, podemos decir que esos son símbolos bastante extendidos de abundancia, fertilidad (de la tierra), paso del tiempo, orden (al estilo turneriano), distribución de la abundancia, y mi significado turneriano favorito: la antiestructura de tu persona humana, o sea, el sometimiento de tu autoestima a una regresión infantil en virtud de todos esos parientes y (ex)amigos cuya única misión en esta vida parece ser la de recordarte que estás mayor, que has engordado, que todos tus primos ganan más que tú... y preguntar... preguntar si tienes novio, qué quién es, que cuánto gana, si tiene hijos de otro matrimonio, si te casas, si te has mirado a ver si puedes tener hijos con tu edad... En fin, para cagarse en la Communitas... Pero el caso es que funciona, funciona como un Kanonghesa personal, en el que la humillación pública masiva te devuelve por unos instantes al illo tempore de tu infancia para recordarte que no eres nada, y que de esa nada procede lo que has llegado a construir o a creer que eres... (o sea, una batidora multifunción mutante que ha depositado su última esperanza en las formas de vida alienígena...)
De todos modos, este año no va mal la cosa, porque he decidido encerrarme en casa y no salir si no es para entrar en el coche, y por la noche. En realidad, fue el año pasado cuando la transición cósmica antiestructural me atacó con todas sus fuerzas y hubo un antes y un después. Como sabeis, el año pasado salí en el teledario de TV1 pensando que eso no lo veía nadie que no fuera muy del Régimen, y resulta que lo vio todo dios en mi pueblo. Todas las navidades me contacta algún periodista para que rubrique con un nombre y una institución el tipo de cosas que uno encuentra en wikipedia, como que Hanuka es parecido a navidad pero no es lo mismo y cosas así. Me siento gilipollas. El año pasado se trataba de "ritos relacionados con las comidas". Dije alguna cosa relativamente interesante hasta que la entrevistadora me pidió por favor que no dijera más "palabras raras" a cámara como "comensalidad" y "saturnales" (mis sentimientos de susto, asco, rencor, odio de mi misma y desesperación son irreproducibles aquí) así que el resultado fue un poco pfff, pero no importó mucho porque afortunadamente nadie lo escucha realmente. Así pues, el comentario más extendido en mi pueblo era que estaba muy gorda, que había engordado mucho en Madrid, sí, sí... no era extraño que hablara de comida, claro... "pues mira que yo pensé que era la tele, pero no, la verdad es que se te ve más gorda..."
En fin serafín, para celebrar los ritos de transición cósmica voy a dejar aquí un temazo gospel del copón que representa muy bien las ganas de meter la cabeza en la bañera y no sacarla hasta que pase la Epifanía del Señor... De paso aprovecho y se la dedico a Alaitz, por si le da por el anabaptismo oye...
