Antropoturmix es una batidora multifunción mutante que viaja por la galaxia en misión parroquial, explorando ritos y creencias de otros mutantes
gracias por el pescado

Ufología, robótica y Antropología sin "antropos"


L'OSSERVATORE ROMANO L'extraterrestre è mio fratello

No sé si las gracietas de Voracek llegaron al Vaticano ("la verdad está en el útero"), pero esta semana ha comenzado un encuentro entre científicos y teólogos para tratar sobre la posibilidad de que la verdad esté ahí fuera. Aunque la prensa, incluso la católica, está siendo un pelín sensacionalista con esto, en realidad el encuentro sobre astrobiología es una preparación para el framing doctrinal (framing en el sentido de Lakoff) que podría suponer la noticia de que existe algún tipo de liquen mierdosillo pero creado (esto es, creado por Dios) que nos obligara a pensar que el Creador no escogió la Tierra sólo como lugar de vida. El problema teológico es serio e interesante (aunque sí, los preservativos y el sida también, pero eso es otra cosa).  

Y aprovechando que el Vaticano pasa por Orión...

LA ANTROPOLOGÍA SIN ANTROPOS: UFOLOGÍA Y ROBÓTICA
Creo que era Stocking el que decía que la Antropología era una disciplina "de frontera", de tierra de nadie, de tierra de conquista, de regiones movedizas e inestables, de orillas. Como la religión. Y como la Enterprise del Capitan Kirk y su banda multiétnica del espacio. También se suele tomar a chufla en Antropología la cuestión de la vida extraterrestre (yo misma lo hago todas las semanas un par de veces) pero acordarnos de vez en cuando de que todo lo que conocemos no es necesariamente todo lo que hay es en general una buena norma de higiene científica.

Desde el punto de vista de una Ciencia de la Cultura (sean la ciencia y la cultura lo que sean), la posibilidad de culturas no humanas es un desafío que sólo estamos contemplando desde la comparación entre seres humanos y animales. Sin embargo, tanto la ufología como la robótica son hoy por hoy tierras de nadie en las que la cultura crece y se esparce mientras nos miramos el ombligo postmoderno. La primera, el inmenso repertorio de testimonios, teorías y profecías sobre el más allá galáctico no tiene nada que envidiar a las hagiografías, la escatología, o la teodicea. Al contrario, es sorprendente la simetría entre la cultura religiosa cristiana y la ufología como expresión cultural.

La robótica, por otro lado, representa un territorio de problemas culturales completamente nuevo: la inteligencia no viva. Por más que la biotecnología imagine la integración perfecta de la materia orgánica con la inorgánica, lo cierto es que de lo que se trata es de la creación de inteligencias "no naturales", de inteligencias desaforadamente culturales, obscenamente culturales, enloquecidamente culturales. Me explico.

Hace un par de semanas participaba en un sarao donde me invitaron a discutir sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la educación superior. Una compañera, profesora, sostenía que la educación se había vuelto inhumana a causa de ordenadores, cosas digitales, virtuales, la vida, el universo y todo lo demás... Creo que, como antropóloga, esperaban que me mostrara algo así como tradicional y neoluddita, pero no. Causando una desagradable sorpresa y el desacuerdo general, sostuve que los ordenadores son "seres humanos",  porque son la expresión más humana que se me ocurre teniendo en cuenta como se ha concebido y practicado la educación desde el nacimiento de las escuelas medievales y de la cultura libresca que ahora defienden con ahínco desenfrenado. Como se pusieron a gritar no me dio tiempo a explicar del todo la importancia del asunto. Dice Roger Bartra que el ordenador y el libro son dos elementos que coinciden en la misma dimensión de lo humano: la cognitivo-simbólica. Pero deseo abrir una puerta más allá de la domesticación del pensamiento salvaje al estilo de Goody y ahora Bartra. La importancia de los robots (humanoides o de mesa) recae precismaente en que son el producto selecto de lo que un puñado de culturas han decidido que es el ser humano: inteligencia, ideas, símbolos, conocimiento, reglas... esto es, lo que muchos de nuestros maestros antropólogos han decidido que es cultura!! Y así las cosas, habríamos de reconocer que una definición simbolista/ideacionista de cultura (de Kroeber a Geertz) nos pone en la tesitura de afirmar que la práctica y el discurso de los artilugios robóticos se ajusta a ser objeto de una Ciencia de la Cultura infinitamente más que la insoportable irregularidad de la actividad cultural humana.

Por cosas como estas me estoy volviendo materialista y chunga.


2 Comentarios:

13 de noviembre de 2009, 2:12 Antuán dijo...

Leo esta entrada y recuerdo mis experiencias cuando trabajé con Fox y con los expedientes equis. Admito que en general estaba un poco grillado, pero, como buena científica, debo reconocer que me ayudó a ser más "higiénica" en el sentido que tú apuntas. Como dije en uno de mis informes dirigido al director adjunto Skinner: "nothing happens in contradiction to nature, only in contradiction to what we know about it". Atentamente, Agente Especial Dana Scully.

17 de noviembre de 2009, 10:13 Mónica dijo...

Gracias por tus palabras Dana, qué bonitos recuerdos... snif...

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