Hace al menos dos años que algunos empezamos a ponernos nerviosos. Pero éramos pocos y los que podían decirnos algo nos dijeron: TRANQUILOS, que estais atacaos, flipaos, cansinos, trepillas, agoreros, fantásticos, exageraos y "vamos a dejar esta chorrada que tenemos que hablar de un tema importante"... Y el tema importante era que las revistas científicas iban a publicarse on line ¡gratis!. Y libaron sus lágrimas al apocalipsis editor. Y lloraron y se mesaron los cabellos, rollo Troya está maldita y han matado a Príamo. Pero a quien estaban matando era a Kenny, como todo el mundo sabe.

No sé cuántos despidos más tarde (mientras te tranquilizan a ti, otro sale por la puerta de atrás y no sabemos a ciencia cierta qué ha estado pasando), empiezan a quedarse sin contrato los exageraos estos, los agonías, estos plastas, tíos cansinos, o sea, los profes universitarios con contratos no permanentes, o sea, esos que nos hemos fajado a evaluaciones, a acreditaciones, a currar de lo lindo y a contener los nervios, porque se hicieron las leyes para que la excelencia nos saliera por las orejas y hoy rezumamos, somos un primor. ¿Y ahora?

No. No nos tranquiliceis más, por favor. No quiero exponer aquí las razones de la excelencia que ameritamos, porque esto cada uno esperamos demostrarlo currando. Ni me apetece escribir otro
manifiesto por la enseñanza pública, porque ya hay tela y suscribo lo esencial. Pero sí que me cuadra denunciar la urdimbre de
falacias míticas en la que hemos llegado a entramparnos como moscas, uno detrás de otro, incautos, confiados, tontos del culo... Y esa urdimbre es la dialéctica de la culpabilización del otro y la exculpación propia.Veamos modalidades...
COMPETIR POR LA CONDICIÓN DE VÍCTIMA
Exponiendo hoy la situación de "nos vamos a la calle, nos estamos yendo", un representante sindical que había por allí dijo que éramos muy injustos. Con pesadumbre y énfasis milenarista nos anunció que los profesores permanentes lo están pasando muy mal y que los sindicatos han sido los principales perjudicados de las reformas de este gobierno. Nos señaló con ánimo aleccionador que hay millones de personas que se han ido a la calle, más millones viviendo por debajo del umbral de la pobreza y niños muriendo de hambre en Nigeria (tal cual, lo juro).
O sea, yo me voy a la calle y el sindicato me regaña porque hay millones de personas que se están yendo a la calle. En fin... afortunadamente el cretinismo extremo es un talento individual y no es contagioso del todo, pero tiene un cierto nivel de toxicidad que no debería pasar inadvertido. Las variaciones de este tema son muchas en nuestro entorno cotidiano y mientras tú vas contando por ahí que "nos vamos a la calle, nos estamos yendo", otros empatizan con nuestro pánico narrando historias aterradoras del tipo "fíjate que me obligan a compartir despacho", o "a mi marido lo quieren trasladar a Vallecas", o "no puedo elegir horario"... que son situaciones verdaderamente espeluznantes, sólo comparables a las hambrunas infantiles, ¿no? Pues eso.
Por intentar decir algo sensato que no sea ordenar ejecuciones masivas, diría que sí, que todo está conectado y que el malestar de unos será el malestar de los demás, que se van a hinchar a dar clases a 200 alumnos por aula, y a corregir que va a ser un gusto.
"LA CULPA DE TODO LA TIENE YOKO ONO"
Uno de los clásicos generalizados en el profesorado izquierdosete de la Comunidad de Madrid, es que la culpa de todo la tienen, en este orden, la presidenta Esperanza Aguirre, los gobiernos conservadores de ayer, hoy y siempre, la lógica del capitalismo, tal vez el neoliberalismo, la globalización fijo, "la vida, el universo y todo lo demás". Y esto equivale a decir, exactamente, que nuestro Rector (argumento válido también a otros cargos) es un santo varón, otro sufridor que carga con el peso de una época infausta, asediado por enemigos abyectos, víctima entre las víctimas y último bastión frente al acecho del mal y el capital. Nuestros propios compañeros de travesía, contratos temblando, nos han animado recientemente a comprenderle, a escucharle, a no ser "vehementes" y "no liarla", puesto que "él no es nuestro enemigo". No, no lo es, presentado así más bien parece Gollum, que tampoco es un gran amiguete...
El problema de este argumento no es quiénes son los buenos y quienes son los malos, que es la parte explícita de la discusión.
El problema es la función performativa, o mejor, desperformativa, de discutir semejante cosa. Mientras discutimos sobre los héroes políticos, sus beneméritas intenciones, los enemigos arquetípicos y las batallitas tipo
el plantón de los rectores al ministro, las solicitudes de contratos siguen sin aprobarse y nosotros aferrados a la confianza (esa confianza terca de no creer en tu propia muerte), esperando que venza El Bien. Joder, qué gilipollas.
"QUEREIS IR MUY RÁPIDO"
Gilipollas somos porque, después de todo, nos hemos tranquilizado cuando nos han dicho que nos tranquilizáramos, porque hemos confortado nuestro miedo creyendo que somos unos exageraos y unos cansinos, y porque teníamos muchas ganas de creer que los Reyes no son los padres, que es verdad que vienen de Oriente y que te traen regalos si te portas bien. La traducción concreta del rollo en estos años ha sido un puñado de frases que al repetirse con regularidad terminas por creer: "en la universidad no echan a nadie", la variedad soez de "aquí tienes que sodomizar a alguien para que te echen, y tampoco", "espérate un poco que ya te llegará", "no vayais tan rápido que cuando yo tenía tu edad tampoco era funcionario", "dale tiempo al tiempo", "ahora no podemos, pero el año que viene vamos a...", y así una larga letanía de cosas por el estilo. Hasta el punto en que, como contaba el ilustre Dr. Pritchard recientemente, un bienpensante compañero por ahí llegó a proclamar, contrato temblando, que no podemos plantearnos luchar por lo que es justo, sino por lo que es legal... Por favor ¡¡¡que devuelvan a este fenómeno a secundaria a estudiar Historia!!!
Con independencia de la asombrosa toxicidad del cretinismo extremo, el resultado histórico de la buena fe generalizada sólo ha contribuido a
reproducir una ficción, una burbuja de confianza preventiva fatal, pero sobretodo falsa de toda falsedad. Hemos empleado toda nuestra fe en las verdades equivocadas. Bien, hagámonos mayores de edad. Los Reyes son los padres, y a los padres hay que matarlos, lo sabe todo el mundo.
MITOLOGÍAS OPIÁCEAS: ME CAGO EN LOS PENENES
Aunque reconozco la parte que me toca de tontalculo, no pienso sentirme culpable de un engaño en el que nos han envuelto y arropado a base de collejas cariñosas durante años. O sea, que sí, que no me exculpo, pero que no me sigan liando... Hoy me decían, y no sin ese cierto afecto agresivo, que la culpa de todo esto la teníamos nosotros porque no tenemos conciencia colectiva, no como los penenes (PNN, profesores no numerarios, años setenta y ochenta), que pararon la universidad un año, que se encerraron no sé cuánto, que hicieron esto y lo de más allá... Y aquí es donde a mi me posee el espíritu del mal y empiezo a echar espumarajos infectos por la boca, aaargh, aaaargh...
Los penenes no son exactamente las almas puras de un tiempo mítico que siempre fue perfecto en su maldad y en su bondad. Los penenes (aunque obviamente no todos) son las mismas personas que nos han llevado a esta situación de hoy. Son las personas que desde hace años nos dicen "tranquilos, que vais muy deprisa". Son las personas que nos han repetido una y otra vez que seamos buenos y que ya nos llegará. Son las mismas personas que se aterrorizan ante la perspectiva de compartir un despacho o no poder elegir horarios de trabajo. Son las mismas personas dispuestas a culpar al capitalismo de su herencia de despidos. Son las mismas personas que, exigiendo ellos en su día la equiparación de sueldos y derechos, nos llaman trepas, agonías y cansinos porque pedimos lo mismo. Así que, por favor, léanse
su historia, y flipen en colores.
Más allá de paradojas históricas de mear y no echar gota, la verdad es que idealizar y adormecer son efectos bien conocidos de las mitologías. A nuestra generación, el mito del penene no nos inspira, nos confunde, precisamente porque se ha sacralizado. Como en muchos mitos y narraciones religiosas, la evocación de la rebelión que da origen al culto tiene los efectos contrarios a la rebelión.Cuando una narración se sacraliza, sus detentores rutinizan el logro y desarman su poder. De este mismo modo, justamente nuestros perfectos movilizados míticos han usado su propia memoria para desmovilizarnos hoy. Lamentablemente, algunos otros compañeros, activos en movilizaciones más recientes, han resultado igual de desmovilizadores.
Para terminar, a mi lo que me pide el cuerpo es desembarcar con los clones del Imperio y liarme a ostias láser. Esto es así.
Pero mientras esto viene y no viene, yo estoy entrando en la fase mesiánica de "por Dios, por caridad, que alguien arregle esto de una vez sin que invadan el planeta". Y es que, lo peor de mi generación no es que seamos pasivos, no. Es que el día que nos encadenemos a la puerta del despacho del Rector, nos llevaremos los ordenadores y la bibliografía, porque tenemos que escribir tela de articulos y no se puede parar, estamos poseídos sin remisión, somos la escoria de la explotación de uno mismo por uno mismo. O sea, que va a ser la primera huelga a la japonesa de la profesión, dadlo por hecho.
Diosssss... con lo que nos duele la espalda...
Sea este post para la camarada Blázquez, ains, qué karma subalterno...