Antropoturmix es una batidora multifunción mutante que viaja por la galaxia en misión parroquial, explorando ritos y creencias de otros mutantes
gracias por el pescado

Artista invitado: La gata de Abraham

La agency de mi  gata, la diversidad convivencial entre los hurones y otras diarreas pseudo antropológicas.
Por A.

Si, lo reconozco: a veces veo televisión. Y si, lo reconozco, algunas de ellas veo la 2.
Uno de esos días, me encontré por azares del zaping pre-siesta con un documental donde se realizaba una detallada descripción acerca de las interacciones familiares de los hurones británicos, unidos por fuertes vínculos territoriales y aparentemente afectivos. La miga del asunto aparece al comparar sus practicas con las de los hurones americanos, que no desarrollan ese tipo de lazos y viven una existencia netamente solitaria.
Me quede dando vueltas a esta idea en mi duermevela post-ingesta… venían a mi mente diversas cuestiones, humorísticas de puro absurdo. Me deje guiar por tal absurdo pensando en lo envidiosos que habrían de sentirse los hurones del otro lado del atlántico con la vida familiar de sus congéneres británicos y de modo reciproco, éstos con respecto a la soltería y libertad de movimientos de los otros, por que al final hurones o personas queremos lo que no tenemos, sea cual sea la natura de esta posesión….

Al hilo de territorialidad… Esa misma tarde me ocurrió algo curioso con mi gata Luna. Ella vive entre la cocina/loft y el tendedero/aseo que está al final de esta, separado por una puerta que nunca cierro si me voy de casa, pero si al entrar -por motivos climáticos y acústicos (la vida en mi barrio es sonora  pero esto no viene a ahora al caso)-. El caso es que ella y yo tenemos un acuerdo tácito y no verbal por el cual ella me avisa, maullidos y roces mediante, de que necesita ir al excusado (ella es así de fina, apenas se acuerda de lo barriobajera que era cuando se me presento en la calle para ofrecérseme como dueña de mis dominios…)
Pero volvamos al tema que nos ocupa; estando en casa suena el timbre y se trata de mi socio carpintero que viene a pedirme las llaves de mi furgoneta. Antes de bajar veo que la puerta del tendedero esta cerrada pero la gata no da  muestras de querer/necesitar salir. Pienso, “bah si es un momentito” y bajo, dejando a la gata en la cocina.
Subo a los dos o tres minutos y encuentro un pis no en el suelo, como pudiera ser entendible, sino sobre la encimera, como diciendo “mira  donde se mear si me da la gana…”
Tras un monumental cabreo me vienen ideas a la cabeza sobre la capacidad de agencia de mi gata, que en una estructura dada e impuesta y coercitiva es capaz de hacerse oír y de significarse simbólica y miccionariamente (sic) en contra de mi imposición territorial no negociada.
Vistos los dos ejemplos anteriores mi mente embadurnada de corpus antropológico hasta la suciedad me plantea si existen practicas animales que arrojen luz sobre o deban ser atendidas desde la antropología
Aun mas, me pregunto - cerebro derretido de tanto absurdo- si no será necesario crear de una vez por todas una antropología animal (obviando por supuesto la doctrina y aportaciones de la etología ) pues no olvidemos que, si descontamos antes a las bestias, la mayoría de los humanos siguen siendo animales.
Tal planteamiento nos devuelve al absurdo que vehicula este texto y nos enfrenta a la paradoja nominal de querer estudiar algo que queda fuera de la propia denominación de nuestra disciplina, pues insistamos en que, aunque la mayoría de los humanos son animales, por suerte para la humanidad la mayor parte de los animales siguen sin ser ni querer humanos
Tras esta diarrea mental les invito… no, ¡les conmino! a que me ayuden a salir de mi empanada pseudo científica
Para quien carezca de ideas: también se admiten cheques.

6 Comentarios:

16 de diciembre de 2009, 17:43 Vanesa dijo...

Siguiendo con tema de la agency animal, y pasando de puntillas sobre arenas espirituales..., quería decir que no sólo de religión vive el hombre, también el perro!, mirar en el link el primer perro budista,

http://www.cosasdeperro.com/2008/01/19/

Vanesa

17 de diciembre de 2009, 4:16 Mónica dijo...

Totalmente a favor de hacer Mascotología de la Religión. ¿Podemos invitar a Luna y a Conan a una mesa redonda?

18 de diciembre de 2009, 5:54 Sopaboba dijo...

...Mira donde se mear si me da la gana..!!!

18 de diciembre de 2009, 8:44 Anónimo dijo...

Hola me ha llegado este fantastico blog a mis oidos ciberespaciales y no he podido evitar pinchar en el link. Cual ha sido mi sorpresa que me he sentido identificado con tu diarrea, cosa imagino que comun, pero la cosa va mas allá... termine antropologia excretando un trabajo de campo de una granja escuela, por su puesto la doctora ANTROPO-loga se rio de algunas de mis aproximaciones... el caso es ke simpre (incluso antes de nacer) me intereso esa barrera-frontera que ultimamente se eufemiza pero que sigue siendo enfermiza, entre los antropos simbolica y los animalia... en cuanto a -esto- por ahi anda un tal La Tour del que solo me dio tiempo a leer un par de cosas interesantes sobre los Actantes(ya no se habla de agencia, si no entendi mal). Interesante, aunque no me enteré mucho, "lo abierto" de Agamben...(http://www.letraslibres.com/index.php?art=10848)(un poco de onanismo filosofico)... y bueno pues eso que mucho reirnos de cuando discutian del sexo de los angeles, y escurrimos bien el marron-axioma que nos pesa desde que dios le dijo a Adan que era el amo de las bestias.
Un SAludo, edu.

20 de diciembre de 2009, 10:15 Tamara Alvarez dijo...

A pesar de parecer una diarrea post-ingesta... de canutos, creo que lo que planteas es muy interesante. Pero... ¿por qué desechar la etología? ¿Por qué cerrarse a las aportaciones de otras perspectivas? Como ex-estudiante de psicología aprendí que el hombre no es sólo genética, o fisiología, ni sólo cultura: el hombre (y ¿el animal también?) es ambas cosas (algo de eso dijo Lèvi-Strauss, por si nos ponemos antropofílicos...). ¿Por qué eludir el conocimiento que puede ofrecernos el estudio de la genética o la etología si dicho conocimiento -por supuesto en combinación interdisciplinar con otros- puede acercarnos de forma más rica e integral a la compresión del hombre -y ¿el animal?-).
Un mua a todos, Tamara

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